Gonzalito Mielgo, sociólogo y cancerbero oficial del Vallgattan Team, tras tus numerosas peticiones para que actualizase mi blog, vuelvo a estos lares, en tu honor, camarada.
Regrese de Suecia hace unos meses, pero eso no quiere decir, que deje de dedicar mi espacio a ese pequeño-gran país. En esta actualización hare una pequeña reflexión acerca del Sistema de Bienestar Sueco, ¿qué es lo que realmente lo mantiene vivo?
Evidentemente varios factores influyen. La baja tasa de población -9 millones de habitantes- frente a los -45 millones- de España (siendo Suecia tres veces más grande en extensión) es un dato primordial a tener en cuenta. Es mucho más fácil gestionar un grupo reducido de personas, que a uno grande. Por otro lado, y siguiendo con las comparativas, a diferencia de España, Suecia es de los países que más invierte en educación pues la mentalidad sueca (y escandinava en general) considera indispensable que cada uno de sus ciudadanos, con independencia de sexo, raza y edad, obtengan como poco, una educación básica. Y la verdad, que estoy totalmente a favor de esta doctrina, pues un pueblo instruido siempre será mucho más fructífero a largo plazo. En el caso de nuestra patria, el analfabetismo se hace latente a cada minuto, en cada noticia. Y así nos van las cosas (20% de par y creciendo). El gobierno es el reflejo de la sociedad, con una sociedad cateta, no podemos esperar un gobierno ejemplar. Pues somos nosotros quienes elegimos los que están en lo más alto (sí Pablo Iglesias levantara la cabeza…)
Lo que pretenden muchos de nuestros políticos, como “Doña” Esperancita Aguirre por poner un ejemplo, privatizando la educación, es que sólo unos pocos puedan tener acceso a algo tan elemental como la enseñanza, para convertir al pueblo español en una masa de ovejos insensatos que se fíen de su demagogia barata. Pues una persona con dos dedos de frente, nunca lo haría.
Volviendo al tema de hoy, un tercer y último punto a destacar es la lealtad y legalidad sueca hacia su sistema, que queda muy lejos de la picaresca española. Mientras nosotros intentamos aprovecharnos al máximo de las ayudas del gobierno, los suecos son fieles a sus leyes, defraudar al estado siempre ha sido éticamente incorrecto. Aunque según he leído, parece ser que algunos suecos se han empezado a desmadrar con tanto viajecito a Benidorm (ya sabéis, todo se pega menos la hermosura) y se han descubierto algunos casos de fraude, pero ahí es cuando entra el gobierno en acción y contrata a 300 nuevos inspectores para solventar el problema. Vamos igualito que en Spain…